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El terrorista internacional Luis Posada Carriles, responsable de la voladura de una aeronave cubana con 73 pasajeros a bordo en 1976 y de atentados con bombas en hoteles de la capital cubana en el verano de 1997, que dejaron varios decenas de heridos y un turista italiano muerto, es juzgado en la ciudad de El Paso, Texas (sur de Estados Unidos), por crímenes mucho menos horrendos que los que ha cometido.

A pesar de que el gobierno deVenezuela ha solicitado su extradición para juzgarlo por la voladura del avión, que él ha confesado públicamente, y que el Estado cubano lo reclama para que responda por los atentados en La Habana, de los que el terrorista se ha vanagloriado en entrevistas a medios norteamericanos, Estados Unidos prefiere juzgarlo por mentiroso.

El cubano, nacionalizado venezolano, ingresó ilegalmente a Estados Unidos en 2005 a bordo de la embarcación Santrina y mintió a las autoridades migratorias sobre cómo lo hizo, su participación en los atentados a los hoteles en Cuba y la tenencia de un pasaporte falso guatemalteco.

Se le imputan cargos por  fraude, obstrucción de procesos, perjurio y falsas declaraciones en su solicitud de asilo político y ciudadanía el propio año.

La sentencia, en caso de ser encontrado culpable, no será larga. El también ex agente de la CIA ha asegurado a medios locales que Washington no se esforzará por encarcelarlo mucho tiempo, por miedo a que sus conocimientos sobre maniobras del país norteamericano en América Latina puedan salir a la luz pública.

Podría salirse con la suya.