La ministra de Salud de Nicaragua, Sonia Castro, anunció avances significativos en materia de salud asociados al decrecimiento de los indices de mortalidad materna y neonatal en la nación centroamericana.
El anuncio lo realizó este viernes en rueda de prensa con los medios de comunicación nicaragüenses en la que especificó que entre los años 2008 y 2009 las muertes de niños en los primeros 28 días de vida pasaron de 10,63 a 9,66 por cada mil nacidos.
"Hemos logrado una reducción del diez por ciento en la mortalidad neonatal", señaló.
Asimismo, Castro señaló que esta reducción cumple con la meta anual de decrecimiento que se había impuesto en ese país para poder cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que es reducir la mortalidad neonatal a siete por cada mil nacidos.
"Tenemos una reducción del diez por ciento (en la mortalidad neonatal) y lo que tenemos que reducir por año para alcanzar los ODM es un siete por ciento. Estamos sobrecumpliendo esta meta", aseguró la funcionaria.
La representante gubernamental además recalcó una reducción de aproximadamente seis por ciento en la mortalidad materna entre los años 2006 y 2009,
"Pasamos de 159 a 90 por cada 100.000 nacidos", puntualizó.
Con Castro coincidió el asesor presidencial en asuntos sociales, Guillermo González, quién además añadió que la mortalidad infantil en los primeros cinco años de vida ha pasado de 35 a 26 por cada mil nacidos.
Esta reducción significativa en la mortalidad infantil hace que Nicaragua se acerque a la meta establecida por las Naciones Unidas respecto a la tasa de mortalidad neonatal antes del tiempo propuesto.
"La meta era el 2015, pero con estos avances nos aproximamos a alcanzar los ODM antes de esa fecha", apuntó González.
Ambos funcionarios subrayaron en que los programas de salud para el gobierno nicaraguense, tanto en lo materno como en lo infantil, son prioridades en las que se sigue trabajando.
Las causas principales asociadas a la mortalidad infantil en este país centroamericano son las enfermedades infecciosas como la diarrea y la neumonía.
Ante este panorama, el Gobierno nicaraguense implementó politicas sanitarias y recurrió al congelamiento de los precios para los alimentos de recien nacidos con el objetivo de mejorar progresivamente la alimentación y las condiciones de salubridad para los infantes.