En un claro voto castigo contra el presidente Nicolás Sarkozy y su partido de la Unión para un Movimiento Popular (UMP), las fuerzas de izquierda triunfaron en los comicios regionales de segunda vuelta realizados en Francia el día domingo.
Durante la jornada electoral, la alianza formada por el Partido Socialista (PS), Europa Ecologista (EE) y el Frente de Izquierda se hizo con el 53,85 por ciento de los votos, frente a 35,53 por ciento obtenido por el UMP, según cifras del ministerio del Interior francés
El protagonismo recobrado por la izquierda, sumado a la abstención de 48,8 por ciento, hizo fracasar al UMP de Sarkozy en su intento de encabezas los principales gobiernos regionales de la nación europea.
Más de 43,5 millones de electores estaban habilitados para elegir a mil 839 diputados provinciales para un mandato de cuatro años
Varios ministros de Sarkozy aspiraban a liderar gobiernos regionales, pero fracasaron en el intento y uno de ellos fue prácticamente aplastado por la ex candidata presidencial socialista, Ségoléne Royal en Poitou-Charentes, región metropolitana francesa con costas en el Atlántico.
Royal consiguió el 61,1 por ciento de las simpatías por apenas el 38,9 del actual ministro de Transportes, Dominique Bussereau, para confirmarse como una figura todavía con bastante popularidad pese a su revés ante Sarkozy en las presidenciales en 2007.
"El electorado habló y debemos escucharlo con atención. No sólo a quiénes nos apoyaron o prefirieron estar con la derecha, y más alarmante con los ultranacionalistas, sino a los abstencionistas, descontentos", dijo el alcalde de París, Bertrand Delanoe, del Partido Socialista.
Ante la derrota, el primer ministro francés, Francois Fillon, anunció que se reunirá este lunes con Sarkozy para abordar temas relativos a las consecuencias del avance de la izquierda en los comicios.
Fillon dijo que aceptaba su culpa por la derrota ocasionada por el voto castigo de parte de los electores, que reclaman a Sarkozy por lo débil de la economía francesa en la actualidad, el desempleo creciente, entre otros aspectos negativos derivados de la crisis internacional.
Se prevé que Sarkozy emprenda una reestructuración de su gabinete, ya que estos comicios constituyen la última prueba electoral antes de las próximas elecciones presidenciales de 2012.