Los campamentos en los que están refugiados los damnificados por el terremoto que azotó el pasado 12 de enero a Haití, ahora sufren las consecuencias de las primeras lluvias luego de la catástrofe, que han provocado remolinos, desborde de letrinas y pánico generalizado.
"Yo estaba de un lado (de la lona), los niños del otro lado y yo trataba de sacar el agua", expresó Jackquine Exama, madre de siete niños, sobre la situación que vivieron al presentarse las lluvias en los albergues.
Los haitianos refugiados en un campo de golf de Puerto Príncipe, capital del empobrecido país, pasaron la madrugada de este viernes bajo una constante tensión, ante los torrentes de agua que bajaban por las laderas del campamento.
Cuando amaneció y salió el sol este viernes, los habitantes desesperados salieron a cavar zanjas de drenaje con palos o directamente con las manos en torno de sus carpas.
Socorristas que acudieron a los campamentos detallaron que las personas estaban atemorizadas, mientras otras lloraban al ser arrastradas por remolinos.
El agua arrastró las carpas en las que un grupo israelí había instalado una escuela.
La población aún está recuperándose del terremoto de 7,3 que azotó Puerto Príncipe y zonas aledañas y causó más de 222 mil fallecidos y 1,3 millones de personas sin hogar, de las cuales aún existen familias sin refugio.
Las autoridades han informado que los 1,3 millones de damnificados deben desplazarse antes del comienzo real de la temporada de lluvias en abril.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, dijo a la prensa durante una visita oficial que hizo a Haití el domingo, que las personas en el campo de golf corrían el mayor peligro.
Ban, tras constatar durante su visita la necesidad de dar albergue a más de un millón de haitianos damnificados luego del terremoto del 12 de enero, informó el pasado domingo que el organismo está interesado en construir viviendas seguras en la nación y mejorar la ayuda humanitaria.