El reconocido cantautor cubano, Pablo Milanés, deleitó a su público este viernes en el recital que ofreciera en el Teatro Carrión de Valladolid (centro de España), inundando el recinto de su característico estilo.
Milanés, que ya tiene 67 años y 39 discos grabados, acudió al recital acompañado de dos de sus incondicionales compañeros de tarima , el director musical y pianista Miguel Núñez, y en los teclados y el violín, Dagoberto González.
El trovador de Cuba se posicionó en el centro del escenario sentado en un taburete, lugar donde envolvió al público con su pausada voz que sirvió de presentación para la belleza de sus letras.
El renombrado cantante guardó un minuto de silencio durante la presentación para rendir tributo al escritor vallisoletano Miguel Delibes, fallecido este viernes.
Luego del sentido silencio, se pudo oír un fervoroso aplauso, el mismo que había prometido el cantautor en su primera alocución: "Yo también me sumo al homenaje que se le hace al alma de esta tierra. Lo hago con canciones, con poesía y con una gran entrega. Espero que podamos sentirnos bien y pasemos una noche maravillosa, entre amigos".
Milanés abrió el espectáculo con su famosa canción La vida no vale nada, que aborda alegre y valientemente el tema de la muerte, y luego siguieron sus éxitos Los días de gloria, En sacos rotos y Nostalgias.
Milanés ofreció sus temas más románticos y apasionados como Si ella me faltara alguna vez, La felicidad, Sonidos del alma y Amor, algunas recibidas con discreción, otras aplaudidas hasta el cansancio.
El trovador de la isla cantó su tema La soledad, el cual habla de la necesidad de amar y huir, y con Matinal, una de las canciones de su último disco titulado Regalo, Pablo demostró que no se puede vivir sin despertarse al lado de la persona amada.
Con su éxito El largo camino de Santiago, el cantautor se sumerge en la espiritualidad y el misticismo que rodea al amor. A este tema le siguieron Despertar y Ya ves, canción por la que el músico siente un gran cariño.
Sin duda que, una vez más, Pablo Milanés demostró que es un cubano con alma de trovador, lo cual se demuestra en su capacidad para escribir canciones como Canción de cuna para una niña grande, tema dedicado a una de sus hijas cuando se encontraba embarazada.
Las canciones que más ovaciones recibieron de la audiencia fueron sus inolvidables El tiempo, el impecable, el que Pasó y Yolanda, la cual fue recitada por la mayoría del público.
Para cerrar con broche de oro el recital, Pablo embrujó a su público con su éxito El breve espacio, pero la audiencia no se resignó y el trovador tuvo que volver al escenario para despedir la velada con sus populares temas Para vivir y, por último Yo pisaré las calles nuevamente.