España recordó este jueves las 91 muertes que dejaron una
serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de
Madrid, el pasado 11 de marzo de 2004, con
diversos actos, entre los que destacaron la sesión especial del
Congreso ibérico y la ofrenda floral en la plaza madrileña Puerta del
Sol.
La
sentencia de la Audiencia Nacional atribuyó su autoría a miembros de
células o grupos terroristas de tipo yihadista
Como parte de la conmemoración del sexto aniversario de este suceso en el Congreso los Diputados (Cámara Baja del Parlamento español) se guardó un minuto de silencio en homenaje a todas las víctimas y se aprobó la fecha del 27 de junio como Día de las Víctimas del Terrorismo.
En 1960 se registró la primera víctima de la organización País Vasco y Libertad (ETA).Se trató de una niña de 22 meses.
"Todo el mundo debe saber, nadie debe ignorar ni en España ni fuera de España que la primera víctima de ETA fue una niña de 22 meses, que hoy tendría 52 años", dijo el presidente de la Cámara Baja del Parlamento español, José Bono.
"A fin de que su recuerdo y el de todas las víctimas del terrorismo se perpetúe en la memoria colectiva de los españoles, la Presidencia de la Cámara propuso a la Junta de Portavoces -que unánimemente lo aceptó-, solicitar al pleno que declare el 27 de junio como el día de recuerdo y homenaje a las víctimas", anunció Bono.
La sesión estuvo encabezada por el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien estuvo acompañado de sus tres vicepresidentes, parte de su tren ministerial, los diputados nacionales, autoridades locales de Madrid y miembros de la judicatura española, entre otros.
Previo al acto del Congreso la presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, depositaron una ofrenda floral junto a la placa dedicada a "los héroes anónimos" que ayudaron en la mañana del 11 de marzo de 2004, ubicada en la céntrica Plaza Puerta del Sol, en Madrid.
Otros actos se realizaron para recordar la fecha, uno de ellos tuvo lugar en la estación de Atocha, hacia donde se dirigían tres de los trenes en los que explotaron las bombas y escenario del peor ataque.
En octubre de 2007, la justicia española condenó a 21 de los 28 acusados por los atentados, tres de ellos a penas máximas de hasta 42 años de cárcel, en la práctica limitados a 40.