Preval destaca necesidad de que ayuda humanitaria no cese para garantizar recuperación
El presidente de Haití, René Preval, destacó este miércoles la necesidad de que la asistencia internacional siga llegando a su país para poder recuperarse de la devastación dejada por el poderoso sismo de 7,3 en la escala de Richter del pasado 12 de enero y agradeció a Estados Unidos por la asistencia prestada tras la catástrofe.
"Hoy, aquí y ahora, quisiera agradecer al pueblo americano, al congreso, a la administración y a usted particularmente señor Presidente y también a su esposa, no sólo por la ayuda material, sino también por el respaldo, el apoyo psicológico que nos ayudó a nosotros a entender que no estamos solos y de proveernos tranquilidad en medio del desastre. Usted envíele un mensaje a todos los que brindaron ayuda en Haití, yo quisiera agradecerle por hacer posible que estas personas fueran ayudarnos", declaró Preval luego de su reunión con el presidente estadounidense, Barack Obama, en Washington.
Por su parte, el mandatario norteamericano, reconoció que las condiciones en Haití, considerado el país más pobre del continente americano, aún son terribles y precisan del concurso de la comunidad internacional para avanzar en su reconstrucción.
Agregó que las ya imperiosas necesidades de medicinas, albergues y alimentos aumentarán con la llegada de la estación lluviosa, que este año se adelantó y ya ha causado inundaciones y por lo menos once muertos.
"La situación sigue siendo terrible y la gente no debe albergar ilusiones de que esto ha terminado", destacó el presidente estadounidense en sus declaraciones.
"Muchos haitianos aún padecen necesidad, una necesidad desesperada en muchos casos, de alojamiento, comida y medicinas, y con las lluvias esas necesidades sólo podrán aumentar", indicó Obama.
Obama dijo que su país seguirá siendo un "socio" del Gobierno de Preval "en las tareas de reconstrucción y asistencia".
En este sentido, Preval advirtió que los esfuerzos de reconstrucción no sólo deben concentrarse en la capital, Puerto Príncipe, sino desplegarse por todo Haití y las otras áreas más perjudicadas por el terremoto
René Preval explicó que si los sistemas de salud y educación se instalan en todo el país, se evitarán las migraciones hacia la capital, responsables de la formación de barrios con viviendas precarias, las que mayoritariamente fueron destruidas por el terremoto.
"La ayuda espontánea, generosa y enorme fue una buena respuesta al desastre. Sin embargo, es necesario mejorar su efectividad, y la efectividad depende de la calidad de la coordinación", añadió.
El gobernante caribeño expresó su apoyo a la creación del programa Cascos Rojos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo fin será vigilar y servir de sistemas de advertencia en caso de desastres naturales, y que se prevé que actúe también como fuerza de ayuda humanitaria en casos de catástrofe.
"La respuesta inmediata es esencial para salvar vidas", recordó el presidente haitiano.
El sismo, que causó al menos más de 220 mil muertos e incalculables daños, dejó además a 1,2 millones de personas sin techo, de las que unas 700 mil se han instalado en campamentos improvisados carentes de condiciones mínimas de salubridad.
Estados Unidos fue duramente criticado por el despliegue casi inmediato de unos 20 mil militares, que desembarcaron en las costas haitianas armados y acompañados de helicópteros de combate y material bélico.
Además, Washington movilizó hasta la frontera marítima portaviones, buques de la armada y un hospital militar flotante, el Comfort.
Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, Bolivia, Evo Morales, de Nicaragua, Daniel Ortega, y hasta un alto funcionario francés, cuestionaron la exagerada presencia de marines estadounidenses en el devastado país.