La presidenta argentina, Cristina Fernández, instó este martes a las fuerzas sociales, políticas y empresariales a cerrar un Acuerdo Bicentenario, que permita el pago de la deuda externa y defina el modelo de país deseado para continuar con el desarrollo.
"Quiero desde aquí convocarlos a todos en este año del Bicentenario a un acuerdo superador en el que podamos plasmar cuáles son las directrices y basamentos que ya nadie puede discutir en la Argentina", dijo.
Para Fernández, el acuerdo debe ser "superador y que sirva para definir con madurez, qué modelo de país queremos''. También revalidó la política del desendeudamiento como pieza clave.
En un almuerzo con los dirigentes de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT) celebrado en la residencia de Olivos, Fernández afirmó que desde 2003, año en el que asumió su predecesor, Néstor Kirchner, el modelo de gobierno argentino ha beneficiado el crecimiento económico nacional y priorizado la conservación de los puestos de trabajo.
"Desde 2003 este modelo ha tenido acuerdos implícitos con la CGT y con los trabajadores en los que hemos privilegiado el crecimiento económico y los puestos de trabajo como el mejor sistema de acumulación de riqueza de un país", indicó.
"Hoy quiero hablar de los acuerdos explícitos, no sólo de este Gobierno con los trabajadores, sino del gobierno con los trabajadores y los empresarios", añadió la mandataria.
La dignataria, quien se encontraba junto al ex presidente y diputado nacional, Néstor Kirchner, y de gran parte de los ministros de su Gabinete, recordó que en los últimos años, pero sobre todo en el 2009, cuando estalló la crisis del capitalismo mundial, se puso a prueba la solidez de este modelo.
''En estos siete años y en el último 2009 fue donde se puso a prueba la solidez del modelo; cuando vemos que otras economías las cuales nos proponían como modelo a imitar se derrumbaron, en la Argentina pudimos enfrentar la crisis", explicó.
Indicó que es este el momento adecuado para emprender el Acuerdo de país, no sólo porque se acerca la celebración de los 200 años de la independencia argentina, sino por las experiencias vividas en las últimas décadas, cuando se quiso imponer modelos monetarios que fracasaron.
"Es hoy el momento apropiado no sólo por los 200 años sino por las experiencias de las últimas décadas cuando pretendieron instalar modelos del monetarismo en desuso y no porque hayan pasado de moda, sino porque directamente fracasaron", explicó.
Para la constitución del acuerdo, la presidenta acotó que se necesita conciliar entre las fuerzas políticas y sociales argentinas sobre la condición ineludible de que el desarrollo del mercado interno forme parte de cualquier proyecto que busque hacer a Argentina un país viable.
"Conciliar entre las fuerzas políticas sociales y empresariales la certeza de que el desarrollo del mercado interno es condición sine quanon de cualquier proyecto para que la Argentina tenga viabilidad" recalcó.
En este sentido, la mandataria destacó que fue gracias a la intervención fuerte del Estado para proteger al mercado interno, que el país suramericano pudo sortear la crisis del pasado año.
"Fue la intervención fuerte del estado sosteniendo la demanda agregada y dando recursos a los trabajadores a través de aumentos de salarios, jubilaciones, ayudas a empresas a partir de los Repros, los préstanos, la asignación universal por hijo; lo que nos permitió en 2009 sortear la crisis contribuyendo a fortalecer ese mercado interno", rememoró.
Detalló que uno de los pilares del acuerdo debe ser la separación definitiva del modelo neoliberal sin restricciones, que no debe ser confundido con el proteccionismo, sino que pretende cuidar la oferta para no lastimar a las empresas y trabajadores argentinos.
"Otra de las bases del acuerdo debería ser la de abandonar la idea ingenua del libre comercio sin restricciones que intentaron imponernos en los `90 y que ningún país del mundo lleva adelante; no es proteccionismo sino que de lo que hablamos es de la protección de la oferta para proteger a nuestras empresas y trabajadores", declaró.
Otro elemento importante del acuerdo Bicentenario estaría centrado en la política de desendeudamiento, tema que ha sido debatido en las esferas política y judicial del país desde que a finales del año 2009, el Ejecutivo intentara crear el Fondo Bicentenario, un mecanismo que ordenaba usar las reservas del Banco Central de Argentina para pagar la deuda pública.
Pese al rechazó político y judicial de finiquitar la deuda pública argentina con fondos del Banco Central, la presidenta ha insistido en la cancelación de estos deberes con las reservas de la nación.
"El principal peso que imposibilitó el crecimiento de la economía ha sido la deuda externa", resaltó la presidenta Fernández durante el encuentro con dirigentes de la CGT.
"Este Gobierno ha sido el que ha decidido pagar la deuda que no contrajo y esa decisión seguirá siendo así y lo queremos hacer utilizando una parte pequeña de las reservas que nosotros generamos, que los argentinos generamos en estos años", manifestó Crisitina Ferández.
"Cuando el ex presidente (Néstor) Kirchner asumió había 8 mil millones de reservas, los otros 40 mil millones los generamos durante todos estos años" dijo y agregó que en 2003 "el peso de la deuda era del 130 0 140 por ciento del PBI y en el año 2008 fue del 39,5 del PBI".
Destacó que en los gobiernos pasados, decretos simples como el Plan Brady, el mega canje, la pesificación asimétrica, entre otros, generaron la deuda que se tiene hoy en día.
Estos proyectos aplicados en el pasado en Argentina eran de corte neoliberal. El plan Brady, por ejemplo, fue un sistema aplicado en los años 80, y respaldado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), ideado para reestructurar las deudas contraídas por los países en desarrollo con base en planes de ajuste de las Finanzas Públicas y toda una serie de reformas estructurales de la economía interna.
El megacanaje, por su parte, fue aplicado entre el año 1999 y el 2000 por el entonces presidente Fernando de la Rúa y consistía en postergar los vencimientos de las deudas, algo que generó un aumentó de los intereses de ésta.
Finalmente, Fernández alertó sobre la dificultad de gobernar en un país donde "desde algunos sectores se dice una cosa un día y otra cosa distinta al otro y seguimos hablando de las mismas cosas", y agregó que era necesaria "madurez y racionalidad para poder elegir qué modelo de país queremos".
"Somos la generación del Bicentenario y tenemos esa responsabilidad de poder crecer a partir de un modelo con demanda agregada, con mejores escuelas, más chicos en clase, mas capacitación, convenios colectivos, exportación; un modelo en que estoy segura coinciden millones y millones de argentinos", puntualizó.