En Colombia, un escándalo se ha desatado luego de que una emisora radial colombiana en su sitio oficial en internet difundiera un video con las declaraciones del sacerdote Efraín Rozo, de 78 años, quien confesó ante un tribunal de Estados Unidos haber abusado de dos menores hace casi 40 años.
Las víctimas, Ernesto Rozo y José Antonio Tavera, quienes eran estudiantes en un seminario de Bogotá y revelaron que el cura los hacía desnudarse para que varios sacerdotes abusaran de ellos.
En el video, el clérigo admite haber abusado de Ernesto, quien además es su sobrino, durante el tiempo que el joven vivió con él en Los Ángeles, en el año de 1969.
''Durante el tiempo en que Ernesto Roso vivó conmigo abusé sexualmente de él, en ese momento era un niño de 14 años de edad'', testificó el sacerdote en la grabación.
Rozo además confesó haber tomado fotos de estudiantes que ''tenían aproximadamente entre 16 y 17 años'' y de sacerdotes de la Universidad de Loyola, en Los Ángeles, para mostrárselas a su sobrino.
''Le mostré fotos de hombres y jóvenes desnudos, esas fotos fueron tomadas por mi en el sauna y en la piscina del la Universidad de Loyola Marymount (…) Tomé fotos de hombres y jóvenes mientras se bañaban desnudos en las regaderas de la universidad Marymount. Los jóvenes a los cuales tomé fotos tenían aproximadamente entre 16 y 17 años'', dijo Rozo.
''También tome fotos de los curas mientras se bañaban en el sauna en Loyola. Estas fotos las tomé mientras compartía el sauna con ellos. Fotografié a 3 o 4 curas....tomé las fotos a los chicos y a los curas alrededor de 1968'', añade en la declaración.
El eclesiástico también dio cuanta de los tocamientos que le realizó a José Antonio Tabera, cuando el joven estuvo a su cargo en el Instituto Tihamer Toth, un internado para aspirantes a seminaristas que funcionaba en el barrio Prado Veraniego de Bogotá.
''Antes de venir a los Estados Unidos toqué inapropiadamente a José Antonio Tavera cuando tenia 14 años, (…) en ese momento era joven estudiante seminarista del instituto Tihamer Toht para jóvenes, para el cual era consultor'', manifestó Rozo en su declaración.
Lo más sorprendente del caso, es que Tabera había denunciado el hecho ante las autoridades eclesiásticas. Sin embrago, el clero no dio cuanta de las acusaciones.
Pese a lo sucedido Rozo permaneció como miembro de la iglesia durante todos estos años. La sanción que recibió por aquellas denuncias de Tabera, fue un traslado a los Estados Unidos.
''Para ese mismo momento cuando ocurrió el incidente con Tavera, un representante del instituto realizó una investigación, yo me fui a los Estados Unidos dos meses después del incidente con Tavera y mientras realizaban la investigación'', añade en cura en su confesión.
Ernesto, sobrino del religioso, lo denunció en Estados Unidos donde había sido trasladado el sacerdote como sanción por parte de la iglesia.
Sin embargo, Ernesto Rozo no será condenado en Colombia porque sus crímenes ya prescribieron.
Según las leyes del clero, que rige las reglas de la comunidad católica, estos delitos prescriben a los diez años que el menor cumple los 18 años de edad.
En las leyes colombianas, las penas prescriben a los 20 años, razón por la cual el sacerdote no será imputado. Incluso, si se llegara a encontrar un hecho que permita el procesamiento del cura, este gozaría de prisión domiciliaria, pues ya superó los 65 años, edad que establece la ley para este privilegio.
Más abusos del clero
Las denuncias contra sacerdotes, involucrados en casos de abusos sexuales, resultan numerosas. Según la red de sobrevivientes de abuso sexual por sacerdotes, con sede en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, existen más de 40 casos de curas pederastas...entre ellos:
El sacerdote primado de México, Nicolás Aguilar, ex obispo de la diócesis de Tecuacán, acusado de abusar sexualmente de más de 60 niños y niñas en Tehuacán en México y los ángeles.
El caso más conocido fue en 1994, cuando el sacerdote abusó sexualmente de, Joaquín Aguilar, actualmente con 25 años de edad.
La organización también menciona la denuncia contra el clérigo, Thomas Kane, señalado como responsable de haber violado a un niño de nueve años en Estados Unidos y a pesar de ese hecho desde hace cinco años se desempeña como director de un instituto de educación para maestros en Guadalara, Jalisco.
Otro caso recordado es el del sacerdote José Luis de María y Campos, acusado de violar a tres menores de edad, hecho por el cual fue condenado a siete años de prisión.
El religioso mexicano, Willebaldo Castro, es otro de los obispos señalados por haber abusado sexualmente de un adolescente de 16 años en California, cuando el joven era miembro de la iglesia de Santa María de la Asunción.