Mientras la protesta amenazaba con extenderse a otros penales, incluso de la órbita federal, una delegación de los reclusos mantuvo un encuentro con las autoridades judiciales de la provincia y decidió desistir.
Marcos Salgado, corresponsal de TeleSUR en Buenos Aires, reportó que algunos penales de la provincia abandonaron la medida, según lo dio a conocer la tarde del miércoles, el ministro de Justicia bonaerense, Eduardo Di Rocco.
Poco después, otros penales bonaerenses hicieron lo propio, y se espera que en las próximas horas todas las cárceles vuelvan a la normalidad.
Los hechos tuvieron lugar gracias a un fallo que emitió la Corte Suprema de Justicia bonaerense y que satisface una de las demandas de los presos, que era que cada día de prisión preventiva sea computado como un día de pena una vez dictada la sentencia - ''uno por uno'' - y no ''dos por uno'', como sucede actualmente.
De esta manera, cada día de prisión preventiva se computará como un día efectivo de reclusión.
La huelga de hambre se cumplía en 28 penales bonaerenses y se habían sumado a ella internos de las cárceles federales de Villa Devoto y Ezeiza, como muestra de apoyo.
El ministro de justicia bonaerense aseguró que durante los trece días de protesta ''no se registraron disturbios ni incidentes''.
Sin embargo, la situación había llegado a ser muy preocupante, pues casi la mitad de los internos de la provincia bonaerense estaban ayunando, algunos hacía casi dos semanas, y se temía que pronto comenzaran a padecer problemas físicos graves.
Vale la pena recordar que otro de los motivos de la huelga de hambre era protestar por la lentitud de la justicia.