''Estas elecciones tienen una situación especial en el contexto latinoamericano, el Ecuador se presenta como la posibilidad de ampliar este mapa de democratización que se extiende desde Venezuela, Bolivia, Brasil o también la alternativa de que se cierre el cerco uniéndose Colombia, Ecuador y Perú'', explicó Saltos.
A juicio del especialista, en Ecuador ''se vive un profundo rechazo'' por parte de la población al sistema político. En las encuestas, un 98 por ciento de la población condena al Congreso por considerarlo un signo de la corrupción de la clase política.
Saltos señaló que los sectores tradicionales están manteniendo un profundo control de la institucionalidad democrática, (tribunal electoral y tribunal constitucional) para favorecer las cartas que tiene la derecha que puede ser Álvaro Novoa u otro representante de la bancada, por lo que se va caminando a una polarización.
''Hay un interés del poder norteamericano y un signo es que por primera vez una transnacional de la comunicación, realiza una entrevista a los principales candidatos con posibilidad de triunfo en las elecciones'', acotó.
La relación del imperio con el empresario y aspirante a la presidencia Álvaro Novoa, en término de propuesta de mercado es totalmente abierta, porque ha anunciado el camino de la privatización petrolera, mientras que el candidato progresista Rafael Corea propone una recuperación del petróleo.
''En Ecuador, hay una crisis económica que está amenazando la estabilidad del país por el tema del petróleo, porque la producción en 80 por ciento, va a manos empresas trasnacionales y sólo 20 por ciento al Estado ecuatoriano'', señaló.
Por otra parte, el sociólogo explicó que en el plan Colombia, lo que está en juego es el control del agua y la diversidad. ''El problema no es el discurso del narcotráfico'', consideró.
Al referirse sobre la posición de los movimientos sociales, éstos apuntan hacia un cambio profundo en el sistema político y estructural del Estado de cara a estas elecciones y están en juego, visiones de cambios.
Tras este planteamiento llama la atención en la sociedad ecuatoriana, la posibilidad de una asamblea constituyente con nuevos autores y voces que posibiliten una refundación del país.