La NASA ha detectado la existencia de dos seres vivos a casi
200 metros bajo la capa de hielo de la Antártida, en plena
oscuridad, un descubrimiento que altera las teorías sobre las
condiciones en las que puede desarrollarse la vida.
En un comunicado
difundido este martes la agencia estadounidense asegura haber hallado un
"Lyssianasid amphipod", una criatura parecida a un camarón
o gamba, y de unos ocho centímetros tamaño. Además, encontró lo
que parecía ser el tentáculo de una medusa, de unos 30 centímetros.
Un equipo de la NASA
introdujo una pequeña cámara de vídeo a través de la gruesa capa
de hielo y la hizo descender en la profundidad marina, donde reina la
oscuridad.
A unos 190 metros se
detectó y se fotografió al crustáceo que, pese a su pequeño
tamaño, ha logrado romper los principios establecidos hasta ahora
sobre las condiciones extremas en las que puede haber vida.
Hasta ahora los
científicos creían que sólo unos cuantos microbios eran capaces de
vivir en estas condiciones.
El descubrimiento de la
NASA podría llevar a realizar expediciones en busca de vida a
lugares hasta ahora descartados en el espacio, como planetas o lunas
congeladas.