El desempleo, quizá el problema más serio de Haití tras el sismo del 12 de enero pasado, obliga a miles de haitianos a buscar acero entre los escombros.
La salida del sol arrastra hasta las edificaciones destruidas a grupos de hombres, quienes intentan sacarle a las ruinas todo el acero posible, aunque no todos lo hacen con el mismo objetivo.
Unos, ante la necesidad imperiosa de garantizarle comida a su familia, se ven obligados a venderlo y para conseguir los mejores precios, lo llevan cerca de la barriada marginal de Cite Soleil.
Otros enderezan las cabillas en espera de una oportunidad para volver a levantar sus casas, una opción que puede demorar años o no llegar nunca.