El
médico especialista cubano, Juan Rafael Pino, salvó la vida de un
niño haitiano que había ingresado por una severa enfermedad en la
piel que casi le costó la vida y luego de la atención recibida
dejará este jueves el Hospital Mirebalais del país caribeño.
El
menor Kelbin Fleurine de 7 años de edad, llegó al centro de
atención médica presentando un delicado estado de salud causado
presumiblemente por bañarse en aguas contaminadas del río
Artibonite, una corriente que fluye desde República Dominicana, a
Mirebalais y culmina en el golfo de Gonaives.
El
galeno cubano explicó que una vez en el hospital, el niño
sufrió dos ataques cardíacos, estuvo más de 48 horas sin orinar y
requirió de una traqueotomía para poder respirar. Se trata de un
procedimiento quirúrgico a través del cual se realiza una incisión
en la tráquea para extraer cuerpos extraños que impiden la normal
respiración.
El
especialista en pediatría y nefrología infantil, agregó que
trabajó junto a un grupo de médicos que hicieron lo posible por
mantener con vida a Kelbin luego de varias complicaciones que tuvo en
los largos días que permaneció en el hospital.
"El
niño no se murió porque llegó aquí y casi en el límite de
tiempo. Si llega 15 ó 20 minutos después se muere, porque tenía
insuficiencia cardíaca, una insuficiencia renal aguda y la referida
infección en la piel", detalló Juan Rafael Pino.
Sostuvo
que fue necesario actuar de emergencia en varias oportunidades en
vista del poco tiempo de vida de que gozaba el menor y ante las
dificultades por las que atravesó.
"Para
colmo, es hipertenso, y ya en cuidados intensivos, fue necesario
dializarlo, a pesar de que no contábamos con las condiciones para
hacerlo. Fue una decisión de urgencia, porque no había otra
alternativa terapéutica para mejorar su vida",
recordó.
Colegas
de Pino y familiares del niño haitiano consideran la recuperación
de Kelbin como un milagro del médico cubano, quien cuenta con 19
años de experiencia y desde hace ocho meses se encuentra en el país
caribeño para cumplir con su primera misión en el extranjero.
Para
el especialista, también fue un milagro que en medio de una
diálisis, el pequeño saliera de un paro cardiorrespiratorio que se
mantuvo por 30 minutos.
"Peleó
duro por su vida y nosotros hicimos cuanto pudimos para ayudarlo",
relató Pino y añadió que posterior a ese episodio, lo asistieron
con ventilación artificial y darle cuidados especiales por varios
días hasta que estuvo fuera de peligro.
Juan
Rafael Pino, padre de una pequeña de cinco años, aseguró que su
trabajo requiere de todo su tiempo y dedicación que no dudará en
entregar para ayudar a los niños de Haití.